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Una Copa Particular

El Inter de Porto Alegre fue campeón de América ganando bien la serie final frente a las Chivas Rayadas de Guadalajara. Fue mucho mejor en México y le pasó algo que le suele pasar a los mejores equipos que tienen una ventaja efímera: tuvo miedo a perderla pero más miedo a ganar el partido. El 3-2 final fue engañoso porque los brasileños fueron mejores aun dando la ventaja de jugar con un arquero que no ofrece garantías-Renán- y sin su punta titular Alecsandro lesionado. Guadalajara que terminó con diez y a las trompadas la sacó barata. Jugó condicionado desde que supo del arbitraje del colombiano Oscar Ruíz y este fue demasiado tolerante del juego brusco de los mexicanos.

Este título es obra tanto del técnico uruguayo Jorge Fossati hoy en Arabia, y Celso Roth que de los cuatro partidos que dirigió ganó tres y la Copa Libertadores. Y esta final tuvo otra particularidad, Chivas accedió a la misma a pesar de que solamente jugó en esta edición a partir de los octavos de final, sitio preferencial que le dio la Conmebol por no haber podido terminar su participación anterior por el tema de la pandemia de la gripe A. Image

Esta final jugada en Brasil debe ser un toque de atención de cara al próximo Mundial. FIFA, por suerte, tendrá el control absoluto de la organización del evento. El club local la tuvo en el Beira Río y fue un desastre. Particulares dentro del terreno una vez terminado el partido, los jugadores recibiendo las medallas en el estrado con sus hijos y parientes, una comisión directiva numerosa en pleno premiada demorando la entrega de la Copa por hacer sociales en la tarima con Pelé que entregaba los metales y un capitán que levantó el trofeo más de veinte minutos después de la consagración.