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Según un estudio, las IRM especiales podrían ayudar a diagnosticar el autismo

Según un estudio, las IRM especiales podrían ayudar a diagnosticar el autismo

Photo: Según un estudio, las IRM especiales podrían ayudar a diagnosticar el autismo

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Según los investigadores, las imágenes revelan menos capacidad de respuesta en las áreas del lenguaje del cerebro

Según los investigadores de Columbia University, hasta ahora, el diagnóstico del autismo se ha basado en evaluaciones subjetivas; sin embargo, una nueva forma de usar las IRM podría ser un método objetivo para detectar el trastorno.

El trastorno del espectro autista incluye conductas repetitivas y deficiencias del lenguaje, de la comunicación y de las habilidades sociales. Se calcula que afecta a uno de cada 110 niños en los Estados Unidos, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

“En el mundo del autismo, hay una importante necesidad insatisfecha, pues el diagnóstico actualmente se hace a través de informes subjetivos y luego de que el niño ha omitido muchos hitos del desarrollo”, comentó la investigadora principal Joy Hirsch, profesora de neurorradiología funcional, neurociencias y psicología, y directora del Laboratorio de IRM Funcionales de Columbia University Medical Center en la ciudad de Nueva York.

“Ahora es posible desarrollar un diagnóstico objetivo por imágenes”, comentó. En efecto, los investigadores hallaron una diferencia entre los cerebros autistas y los cerebros típicos en cuanto al nivel de capacidad de respuesta en las áreas del lenguaje, apuntó Hirsch.

“Lo que podemos medir son las señales del cerebro, en un área específica del lenguaje, que están deprimidas en los niños autistas y son normales en los niños típicos”, comentó.

Aunque este estudio se realizó con adolescentes y niños en edad escolar, la misma prueba puede hacerse a niños de hasta 18 meses, apuntó Hirsch. “Sabemos que esta técnica puede usarse en niños pequeños”, comentó.

El informe fue divulgado en la edición en línea del 31 de mayo de Radiology, como avance de la publicación en la edición impresa de agosto.

Para el estudio, se sometieron a imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) a 12 niños con autismo y a 15 niños sin la afección. En ambos grupos de niños, las edades oscilaban entre los 4 y los 17 años.

Mientras a los niños se les hacían las IRMf, los investigadores reprodujeron grabaciones en las que sus padres hablaban con ellos y observaron la actividad cerebral en las áreas del cerebro responsables de escuchar y comprender el lenguaje.

Los investigadores no encontraron diferencias entre los dos grupos en la actividad del área de la audición del cerebro. Sin embargo, en el área de comprensión del lenguaje, había mucha más actividad entre los niños típicos que entre aquellos con autismo, anotó el grupo de Hirsch.

A fin de probar este enfoque de evaluación, se sometió a IRMf a otro grupo de 27 niños autistas de entre 5 y 17 años, y los investigadores fueron capaces de identificar que 26 de ellos tenían autismo.

El Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y de la conducta de Steven and Alexandra Cohen Children’s Medical Center de Nueva York, en Lake Success, comentó que “aunque los investigadores en efecto hallaron diferencias significativas en las neuroimágenes entre los niños del grupo de control y los niños autistas, la utilidad clínica desde el punto de vista del diagnostico no está clara”.

El estudio presenta limitaciones importantes, comentó Adesman.

Por lo pronto, este estudio se realizó a niños en edad escolar, muchos de los cuales en realidad eran adolescentes; de modo que es imposible saber si estas diferencias en las neuroimágenes también estarían presentes en los pacientes más jóvenes, apuntó Adesman.

“El autismo suele presentarse y debe diagnosticarse cuando los niños están pequeños o en edad preescolar”, explicó.

“La otra limitante importante de este estudio es que los investigadores no analizaron si estas diferencias cerebrales son propias de los niños con autismo o si también podrían observarse, por ejemplo, en los niños con retrasos del lenguaje que no son autistas”, comentó Adesman.

Hirsch apuntó que el estudio es preliminar y, como tal, tiene algunas limitaciones. Por lo pronto, no se sabe si esta técnica puede identificar el autismo en todo el espectro del trastorno.

“Hay preguntas sobre cómo varía esto según la gravedad del autismo. Asimismo, ¿es posible distinguir el autismo de otras formas de retrasos en el desarrollo?,” preguntó. “Son cosas que se desconocen”.

Es necesario más trabajo para afinar la prueba, agregó Hirsch. “Este no es el diagnóstico que puede empacarse y enviarse a todos los centros de salud comunitarios de los Estados Unidos. Constituye un anuncio de que esto es posible”, comentó.

Esta prueba no vale más que una IRM estándar, que cuesta alrededor de 1,500 dólares, apuntó Hirsch.

Otro experto, el Dr. Robert F. López-Alberola, jefe de neurología pediátrica de la Facultad de Medicina Miller de University of Miami, comentó que “es bueno contar con una evaluación objetiva, pero en realidad no hace mucho”.

En última instancia, comentó, “el diagnóstico del autismo es un diagnóstico clínico. Considero que esto tiene más implicaciones para la investigación de la fisiopatología del autismo”.

Sin embargo, si esta prueba pudiera hacerse en niños muy pequeños, podría ayudar a identificar el autismo de modo que el tratamiento se iniciara tempranamente, sugirió López-Alberola. “Sabemos que cuanto antes empiecen las intervenciones, mayores serán las probabilidades de obtener mejores resultados”, comentó.

“Aunque esta técnica es prometedora para identificar a los niños pequeños con riesgo de autismo, todavía es necesario determinar si los patrones atípicos de activación cerebral son propios del autismo”, comentó Geraldine Dawson, directora científica de Autism Speaks.

“Es posible que los niños con retrasos del lenguaje, pero sin autismo, también presenten el mismo patrón. Independientemente, esta investigación es prometedora como método para identificar a los niños pequeños con riesgo de autismo”, comentó Dawson.


Más información

Para obtener más información sobre el autismo, visite el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidente Cerebrovascular U.S. National Institute of Neurological Disorders and Stroke.