Cuatro campesinos resultaron gravemente heridas al estallar los restos de una granada antitanque que un niño llevó a su casa tras encontrarla en un polígono militar en las afueras de esta capital.
“Esta es una tragedia inexplicable”, dijo el domingo a la AP el portavoz de las fuerzas armadas, coronel Benjamín Oliva.
Informó que el lugar, que con frecuencia limpia el grupo antibombas, sirve de prácticas de guerra al Segundo Batallón de Infantería, situado a unos 10 kilómetros al norte de Tegucigalpa.