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Hispanic Health News

Las Escuelas Ayudan a Reducir la Obesidad en Niños

Los esfuerzos de las escuelas por mejorar la nutrición, fomentar el ejercicio y mejorar la educación sobre una vida saludable pueden ayudar a los niños que están en mayor riesgo de obesidad a mantenerla a raya, en comparación con los niños de escuelas que no tienen tales programas, según plantea una nueva investigación.

Pero el programa no logró reducir el número total de escolares con sobrepeso y obesidad. Este número disminuyó en 4 por ciento a lo largo de tres años independientemente de si las 42 escuelas de educación intermedia que participaron en el estudio pusieran o no en marcha estas iniciativas, informaron los investigadores.

“Sorprendentemente, la intervención no resultó en una reducción a nivel poblacional del sobrepeso ni la obesidad”, apuntó el investigador principal Gary D. Foster, profesor de medicina y salud pública y director del Centro de Investigación y Educación sobre Obesidad de la Universidad de Temple en Filadelfia. “Y lo que sorprende es que el grupo de control también mejoró”, apuntó.

Las iniciativas de las escuelas no parecieron tener mucho impacto en los niños de sexto grado que ya tenían sobrepeso o eran obesos, encontró el equipo, aunque sí tuvo un impacto en los niños de este curso que ya tenían problemas de peso.

En esos niños, “hubo un efecto [de pérdida de peso] pequeño de casi tres por ciento. Aunque eso es pequeño, es enorme dada las tasas de obesidad de este país”, apuntó Foster. “Este fue un hallazgo inesperado, aunque afortunado, de que en verdad estamos impactando en los niños que están en mayor riesgo”.

Se tenía previsto presentar los hallazgos el domingo en la reunión anual de la American Diabetes Association en Orlando, y también se publicaron de manera simultánea en línea en la revista New England Journal of Medicine.

Para el estudio, el equipo de Foster asignó de manera aleatoria más de 4,600 estudiantes de 42 escuelas a un programa de dieta, ejercicio e información, o a un programa donde sólo se evaluaba su peso y estatura. El estudio se enfocó en las escuelas que tenían altos niveles de niños de minorías, ya que los estudios muestran que son los que están especialmente en riesgo de obesidad.

A los niños del programa se les ofrecieron opciones alimenticias más sanas en toda la escuela: en la cafetería, en las máquinas expendedoras y durante los eventos escolares. Éstas incluían: alimentos más bajos en grasa y ricos en fibras; más frutas y verduras; y un énfasis en el agua, la leche descremada y las bebidas sin azúcares añadidos.

Además, tenían periodos más intensos y largos de actividad física para los escolares, así como campañas de actividades y sensibilización para promover una vida saludable.

Los investigadores encontraron que los niños que ya eran obesos al comienzo del programa perdieron una cantidad significativa de peso, tal como lo indican las reducciones en el tamaño de la cintura, en comparación con otros niños.

De hecho, los niños de las escuelas que pusieron en marcha estos programas que tenían sobrepeso o eran obesos en sexto grado tenían 21 por ciento menos probabilidades de ser obesos a finales de octavo grado, en comparación con los estudiantes de otras escuelas que no tenían estas iniciativas. El programa también redujo los niveles de insulina en ayunas, un indicador clave del riesgo de diabetes, hallaron los investigadores.

Sin embargo, los niños de ambos tipos de escuelas tenían los mismos niveles de azúcar en sangre en promedio y el mismo porcentaje de estudiantes con azúcar alto en sangre, apuntaron los autores del estudio.

Foster dijo que resulta intrigante que la tasa de sobrepeso y obesidad se redujera en cuatro por ciento independientemente de si la escuela tenía un programa contra la obesidad o no. “Esto es una noticia potencialmente buena, de que las tasas de obesidad parecen estar descendiendo [de manera natural]”, destacó.

Varios factores podrían intervenir en la reducción del sobrepeso y la obesidad entre estos niños, destacó Foster, incluido que los niños prestan más atención a su peso. Sólo el hecho de que los investigadores midieran la estatura y el peso de los niños pudo haber hecho a los niños más conscientes sobre su peso, agregó.

“Algo ha cambiado y debemos descubrir qué es”, explicó Foster.

El Dr. David L. Katz, director del Centro de Investigación Preventiva de la Facultad de medicina de la Universidad de Yale, dijo que “los resultados de este estudio están sujetos a interpretación y que por tanto las conclusiones dependen de los ojos de quienes las miren”.

Las personas que no confían mucho en las intervenciones desde las escuelas destacarán la ausencia de un efecto global, dijo. “Sin embargo, aquellos que creen en las intervenciones de las escuelas, entre los que me encuentro, se centrarán en el patrón evidente de un conjunto de resultados secundarios, incluidas las reducciones de grasa corporal y los niveles de de insulina, lo que a su vez se espera que reduzca el riesgo de diabetes”, apuntó Katz.

Y el efecto del programa sobre los niños obesos es importante, apuntó Foster.

“Existe una fuerte señal aquí de que este [programa] puede marcar la diferencia”, explicó Foster. “Si podemos reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en los niños al disminuir las tasas de obesidad y el tamaño de la cintura, ese sería un resultado importante”, destacó.

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