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Hispanic Health News

La Sangre Tipo O se Relacionó con Menos Riesgo de Ataque Cardiaco

La Sangre Tipo O se Relacionó con Menos Riesgo de Ataque Cardiaco

Photo: Heart Attack

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Un estudio halla un gen que eleva el peligro y otro, también relacionado con el tipo de sangre, que podría ofrecer protección.

Los investigadores han descubierto simultáneamente un gen que parece elevar el riesgo de enfermedad cardiovascular. También anotaron que tener sangre tipo O parece proteger contra el ataque cardiaco una vez se obstruyen las arterias.

“Ciertos genes predisponen a la acumulación de placas en las arterias cardiacas, mientras que otros conducen al ataque cardiaco cuando ya hay acumulación”, aseguró el Dr. Muerdach P. Reilly, profesor asociado de medicina del Instituto Cardiovascular de la Universidad de Pensilvania.

Uno o más genes protectores también ayudan a dirigir a quienes tienen sangre tipo O, según informó el equipo.

El estudio sugiere una relación multifacética entre la genética y la salud cardiovascular, según Reilly. “No todos los genes de la enfermedad cardiaca son iguales y, por consiguiente se deben usar de manera diferente en tratamientos nuevos para la enfermedad cardiaca y al evaluar el riesgo de enfermedad cardiaca”, apuntó.

El informe aparece en la edición en línea del 15 de enero de The Lancet.

Para el estudio, el equipo de Reilly comparó a cerca de 13,000 personas que tenían enfermedad de la arteria coronaria con cerca de 7,400 personas que no tenían la afección.

Y para identificar los genes específicos que podrían tener que ver con los ataques cardiacos, compararon a 5,800 personas que tenían enfermedad de la arterial coronaria que habían sufrido un ataque cardiaco con más de 3,600 personas que tenían la enfermedad pero nunca habían sufrido un ataque.

Con este método, el equipo de Reilly identificó un gen llamado ADAMTS7, que se relacionó con mayor riesgo de enfermedad de la arteria coronaria.

Además, en el análisis específico del riesgo de ataque cardiaco, también hallaron una relación entre el tipo de sangre y el riesgo de ataque cardiaco.

Específicamente, el gen que hace que la gente tenga sangre de tipo O también los protege del ataque cardiaco, según explicaron los expertos.

La sangre se clasifica como ABO con ocho tipos posibles, según los antígenos que se tengan. El tipo O se conoce como el donante universal de glóbulos rojos.

“Las terapias que modifican el ADAMTS7 y la clasificación de la sangre podrían ser útiles para la enfermedad cardiaca, pero probablemente funcionan de maneras distintas según la persona”, aseguró Reilly.

“Este concepto se refiere a avances futuros en la medicina personalizada y en los tratamientos para enfermedad cardiaca. Además, los grupos sanguíneos podrían ser indicadores simples, aunque burdos, del riesgo o la protección del ataque cardiaco”, dijo.

Sin embargo, un experto advirtió que aunque la sangre de tipo O podría ofrecer algo de protección contra el ataque cardiaco en pacientes de enfermedad arterial coronaria, eso no significa que su tipo de sangre por sí mismo le evite problemas cardiovasculares.

“Las personas que tienen sangre tipo O deben ser igualmente vigilantes sobre la prevención de la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular, comparadas con las que tienen otros tipos de sangre”, aseguró el Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles.

El Dr. Luca A. Lotta, coautor de un editorial acompañante, del Centro de Trombosis y Hemofilia Angelo Bianchi Bonomi de la Fundación Luigi Villa de la Universidad de Milán, señaló que los hallazgos “nos dan más datos sobre las secuencias de ADN que predisponen a la gente a desarrollar aterosclerosis e infartos de miocardio”.

Sin embargo, no hay aplicación clínica directa e inmediata para los hallazgos, agregó.

“Sin embargo, en el futuro podrían conducir a la identificación de mecanismos de la enfermedad anteriormente no reconocidos y, potencialmente, al desarrollo de nuevas estrategias preventivas y terapéuticas para estas enfermedades graves y comunes”, señaló Lotta.

Fonarow anotó que “está bien establecido que el riesgo de aterosclerosis coronaria e infartos de miocardio tiene riesgos genéticos”.

Sin embargo, los estudios no han demostrado que las pruebas genéticas mejoren la estratificación del riesgo ni que tienen valor clínico para determinar qué tratamiento se debe administrar, en lugar de la atención estándar, dijo.

Más información

Para mayor información sobre los genes y la enfermedad cardiaca, visite la American Heart Association.